Archive / Enero, 2016

La enfermera que regala mandalas. “Relefexiones de una enfermera muy crónica”

Hace dos semanas os dije que daría algunas herramientas o ideas para intentar combatir el estrés que tanto nos acosa a muchos de nosotros.

Ahí voy!

Mi compañera y amiga Ester Navarro trabaja como enfermera de referencia en la Unidad de Enfermedad Inflamatoria Intestinal del Hospital Vall Hebrón de Barcelona. Un día hablando con ella me contó que cuando hace la primera visita con  pacientes recién diagnósticados, después de resolver todas sus dudas y darle toda la información que necesitan les entrega láminas con mandalas para que los coloreen.

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Ester Navarro.

Me pareció curioso, como seguro se lo parece a muchos de sus pacientes, que  imagino se deben preguntar para que quieren ellos colorear como si fueran niños.

Pero enseguida me acordé de lo que hice yo cuando salí del hospital tras más de cinco meses de ingreso.

A mi nunca se me ha dado bien dibujar, en realidad lo hago bastante mal, pero cuando salí del hospital me encontré en casa unas pinturas y un caballete de mi hermano (que es el artísta de la casa) llenos de polvo y como tampoco tenía el cuerpo como para hacer otras actividades más movidas, me dió por pintar… hice como 5 o 6 cuadros sin tener ni “pajotera idea” pero si recuerdo que eso me mantenía entretenida y me tranquilizaba.

Así que con lo que me había contado Ester de los mandalas y mi propia experiencia con la pintura busqué información y esta claro! Me encantó todo lo que encontré acerca del apasionante mundo del arte de colorear para adultos. Ester, que es una caña, propone a sus pacientes, muy inteligentemente,  una manera fácil y barata de combatir su estrés, de desconectar de este mundo de de locos lleno de tecnologías y  redes sociales y de beneficiar su salud. Os lo cuento!

Colorear no es un juego solo para niños, se ha convertido en un agradable y terapéutico pasatiempo para adultos.  El auge de los libros para colorear para adultos va en aumento, un ejemplo de ello es el Jardín secreto de  Johanna Basfotd que ha vendido más de dos millones de copias.  En Francia este hobby está totalmente estendido, en Australia incluso se hacen grupos para reunirse y colorear juntos….

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Yo quería probar también, así que hace un par de meses busqué una de las múltiples webs que existen de dibujos para adultos y imprimí varios. Empecé con los mandalas que siempre me han gustado mucho. Quise hacer conscientemente lo que ya hice cuando me recuperaba de la cirugía de forma instintiba.

Dicen los expertos que colorear  beneficia a  nuestra creatividad, es una forma de expresar emociones, sentimientos y pensamientos y además va mucho más allá.

Los beneficios para nuestra salud son múltiples. Colorear nos ayuda a mejorar la motricidad fina a través de los movimientos repetidos con la mano. Cuando se colorea los dos hemisferios cerebrales se activan: seleccionar los colores implica una actividad lógica y creativa por la forma de combinarlos, se activan las áreas cerebrales implicadas en la visión y en las habilidades motoras para coordinarse y hacer movimientos precisos. Además al ir pintando  tenemos que concentrarnos con lo que  conseguimos desconectar  de las preocupaciones, problemas o situaciones difíciles y poco a poco conseguimos entrar en un estado de relajación que nos ayuda a disminuir la actividad de la amígdala, una parte central del cerebro que está implicada en el control de las emociones y que suele estar afectada por el estrés.

Y la pregunta es ¿Tienen razón los expertos y realmente consigues relajarte?

Yo siempre digo que a unos les irá mejor que otros pero algo que se está extendidendo como la polvora alguna cosa de debe hacer.

Yo empecé con mis mandalas.  El primer día duré cinco minutos..que hago de comer, podría estar ordenando el armario, el taller que tengo que dar en febrero, un mensaje del whatsapp…mil y un pensamientos.

El segundo día lo hice con mis hijos y aguantamos un poquito más… y de golpe me di cuenta que llevaba un rato pensando en los colores que quería combinar, que no había rosa fucsia, que ahí quedaría bien un verde y los niños lo han perdido… realmente había dejado de pensar en otras cosas. Mmmh… interesante.

Así que pensé venga va voy hacerlo bien. Y decidí hacerlo más ceremonioso. Fuí a comprarme una caja de colores (prohibido que me los cojan los peques), seleccioné con cariño unos mandalas y decidí tomarmelo con calma…cada ratito libre un poco. La verdad es que me quedan bastante feos…pero si he ido observando cosas…según el día combino unos colores u otros y lo mejor de todo es que como soy una obsesiva de la perfección y quiero hacerlo bien. DESCONECTO.

Colorear me hace desconectar. Dejo la tecnología de lado y paro el ritmo frenético de mi día a día y tan solo pinto. Así que se puede decir que poco a poco (insistiendo un poco ) se está convirtiendo en mi forma de meditar. En mi terapia de relajación.

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 Imagino que algo de razón tienen los expertos, supongo que por algo deben llevar miles de años los monjes budistas pintando mandalas. Ellos dicen que pintar mandalas te ayuda a recobrar el equilibrio, a conocerte más a ti mismo, te da sosiego y calma interna y te permite vivir en armonía.

No se si conseguiré el Nirvana pero al menos DESCONECTO y para mi eso es mucho.

Os animais a colorear?

PD: Ester Navarro gracias por compartir conmigo tu sabiduría. Enfermeras que dominan el arte del cuidar.

Enlaces para colorear:

http://www.printmandala.com/

http://es.wikihow.com/dibujar-mandalas

http://www.colorear-para-adultos.com/

Ell@s opinan- La historia de Merche

LA HISTORIA DE MERCHE

Hola. Me llamo Merche. Y mi historia, como las vuestras, es una historia de dolor, pero sobre todo de amor por la vida. Padezco la enfermedad de Crohn desde que tenía 17 años. Ahora tengo casi 45. He sufrido inmensamente, hospitalizaciones, tratamientos varios, tres operaciones, y llevo una ileostomía desde hace casi 20 años. La enfermedad y mi bolsita han modelado mi carácter, me han hecho fuerte, pero también frágil, a veces. Pero siempre he luchado por VIVIR, y cumplir mis sueños, y he conseguido reír y hacer reír. He estudiado, he conseguido trabajar en lo que quería, en la enseñanza,  he leído, he disfrutado del arte y de la belleza, he tenido parejas, he viajado a Perú, a la selva y a más sitios, con la bolsa a cuestas, he jugado a baloncesto de competición, he hecho senderismo, he ido en bici, he nadado, bailado flamenco, y sobre todo, me he hecho fuerte. Me ha costado quererme en algunos momentos, pero puedo decir que poco a poco lo he ido consiguiendo, y a día de hoy, puedo decir que nada, ni nadie va a conseguir que me sienta pequeña por tener ese agotamiento crónico permanente, silencioso y callado, o por llevar una bolsita pegada a mi ser. Os dejo también aquí un testimonio personal, una carta que le escribí a mi bolsita hace pocos días, que me sirvió de terapia, para intentar quererla, y superar mis traumas o miedos. Nunca tengáis miedo a la vida. Simplemente, vivid a vuestra manera, con pasión y mucha fuerza!

Querida bolsita:

    Soy Merche, la persona en la que habitas desde aquel día, 3 de febrero de 1997, cuando me desperté en reanimación, entubada y conmocionada, con el cuerpo maltrecho y vejado por tubos y nuevos orificios artificiales, mientras aquella enfermera, amable y profesional, me vigilaba y me peinaba como si fuera su Barbie; y mientras en el hilo musical sonaba una y otra vez “Amores de barra”, del grupo Ella Baila Sola. !Qué premonición! Ella baila sola. Siempre sola.
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    Al principio, no te hice mucho caso, al tener dolores diversos y problemas varios. Recuerdo, eso sí, en aquel postoperatorio infame, descubrir en la bolsita aquel líquido verdoso, asqueroso, proveniente de una digestión terrible. Pero estaba tan conmocionada y dolorida, que aún no fuiste el centro de mi atención.  Recuerdo cuando me vaciaban la bolsa en una palangana, con los olores pertinentes, y mi vergüenza ya infinita; impotente yo al no poder levantarme, ni moverme.

    Y luego, cuando me dieron el alta, la enfermera recomendándome que usara la talla mediana (midi) de bolsita, ya que la que llevaba era grande, y más bien parecía yo una mujer o intento de mujer, a una bolsita pegada (como Quevedo y su nariz). Esa fue toda la recomendación, y la única.

    Han pasado muchos años, bolsita. Ha habido muchos años en los que no nos hemos entendido, porque te empeñabas en irritar mi bonita piel, y me tenía que “quemar” las heridas con nitrato de plata, yo solita, como siempre. Y, casi cada día, tirabas aires ruidosos, y muchas veces malolientes, sin avisar. !Y yo estaba con gente! ¿Cómo podías hacerme eso? Has sabido minarme la moral, y me he tenido que hacer de acero, para poder seguir y poner buena cara en medio del aire putrefacto a veces, y con gente alrededor. Y cuando te enfurecías, provocabas accidentes infames. Te desapegabas de mi piel, sin avisar, adrede, y me las tenía que ingeniar, urgentemente, para arreglar el desastre allá donde estuviera. Que sepas que no me has ganado, sólo me has quitado algo de moral y de seguridad. Pero siempre salí airosa, y me obligué a seguir la vida…
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    Con los hombres, con el sexo, con mi figura de mujer; al principio, te escondía bajo tallas XL, por comodidad, y por miedo. Vestía con poco gusto porque … ¿A quién iba a gustarle yo? Pero fui cambiando, y me di cuenta de que por tu culpa, bolsita, no iba a dejar de ser mujer, femenina y sexi. En el sexo, con mi sexualidad he sufrido inmensamente. Sí. Quería esconderte. Te maldecía. Te escondía bajo camisetas negras, de encaje. Pero, aún contigo, aprendí a disfrutar del sexo y de los hombres. Sé que algunos han huido al verte. Y su huida me ha afectado mucho. Lo sé. Ahí te puedes marcar un tanto. Pero porque yo no he sabido gestionarlo bien. Porque me he mirado, y sólo he visto una bolsita a una mujer pegada (como los que huyeron), en lugar de una gran mujer a una bolsita pegada. Menos mal que huyeron. Era necesario. Y no hace falta maldecirlos o dedicarles tiempo. Cada uno tiene sus circunstancias, y no hay que juzgar. Nunca se sabe lo que uno puede llegar a hacer en ese privilegiado “país de los sanos”.

    Te tengo que decir que, gracias a ti, tengo lo mejor y lo peor de mí. Esa coraza de acero que me has obligado a colocarme en mi corazón y en mi mente, me ha hecho seguir adelante y llegar lejos. Pero también ha hecho las veces de caja de Pandora cerrada, con muchas emociones mal gestionadas, con las que ahora estoy luchando para ponerlas en su sitio.

    Han pasado años, bolsita. Llevamos casi 20 años juntas. Y reconozco que en los últimos tiempos, con ese nuevo vestido-formato que llevas, me estás poniendo las cosas más fáciles. Estás en huelga de olores putrefactos y espontáneos. Mantienes un silencio respetuoso y maravilloso. Te has hecho más disciplinada, cosa que te agradezco, para que pueda yo disciplinar y organizar mi vida mejor.
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    Y ¿sabes?, bolsita, te ha tocado una mujer valiente. Sabes perfectamente que con ella no te has aburrido. Te ha hecho subir montañas, volar en bicicleta, caminar sin descanso, viajar por el mundo, hacer deporte, vivir noches de pasión, sexo y amor, estudiar, leer y sobre todo, reír y vivir. Bolsita, no te puedes quejar.

    Me estás dando una tregua. Y creo que ya formas parte de mí. Somos una sola, bolsita. He aprendido a tenerte, a tolerarte. Y, seguramente, nos queremos y nos acabaremos queriendo más. Pero no, no vas a conseguir que te odie, porque tú eres yo, y nadie, ni nada, va a poder con nosotras, porque somos grandes, no pequeñas.
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Esta es mi historia.

Merche

Reflexiones de una enfermera muy “crónica”. Hablamos de ESTRÉS

Los que ya me conoceis sabeis que antes de pisar Can Ruti como enfermera lo hacía como paciente, aunque ya hace casi 12 años que tomé la decisión de trabajar a diario con personas que padecen lo mismo que yo. Son muchos años viviendo con el Crohn y la Colitis Ulcerosa de muchas formas.
He decidido compartir con todos vosotros algunas de las experiencias, reflexiones, anécdotas con las que me voy encontrando en este maravilloso “mundo del hospital”, o de mi consulta de enfermería.

Reflexiones de una enfermera muy “crónica”

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Seguro que no os extraña si os digo que la mayoría de personas cuando llegan a mi consulta con un diagnóstico de Crohn o Colitis, me cuentan que justo ha coincidido ese brote con algún acontecimiento vital estresante…a mi me pasó.
Me cuentan que se acaban de separar, que les ha dejado la novia, que se les ha muerto un ser querido, que acaban de pasar una mala época, que los han despedido del trabajo, embarazos…incluso bodas… y seguidamente TODOS me preguntan:  el estrés tiene que ver con esto??

El estrés, dichoso estrés.

Es cierto que científicamente no se relaciona directamente al estrés como causa principal de padecer una Enfermedad Inflamatoria Intestinal..pero hasta que punto nos afecta?
Yo creo que nuestro sistema digestivo está conectado a nuestro sistema nervioso. El estomago es también conocido con el cariñoso nombre de “segundo cerebro”, incluso el escritor Miguel Ángel Almodóvar escribió no hace mucho un libro con ese título (Ed. Paidós) donde cuenta la relación entre intestino y cerebro.

Quien no ha sentido mariposas en el estomago al enamorarse, o se ha “cagado de miedo” (que frase más fea 😉 )…

Está claro el estrés influye en nuestras vidas más de lo que creemos, y como nos gustaría a todos poder controlarlo!!
Se sabe que el estrés en sí no es “malo”, nos impulsa a poder conseguir objetivos, a estar alerta en momentos decisivos, nos ayuda a adaptarnos a nuevas situaciones…pero en muchos momentos se escapa a nuestro control y se mantiene de forma prolongada. Es entonces cuando nos puede afectar y hacer que experimentemos trastornos emocionales y también físicos.

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Imagen de Soña Toledo

Como controlar el estrés

Ojalá existiera una fórmula mágica pero cada persona es un mundo. En la mesa de mi consulta se sientan personas muy distintas y cada una de ellas vive las cosas de manera diferente. Lo que para unos es una situación muy estresante para otros no lo es. La forma con la que se enfrente cada una al estrés depende de muchos factores, la actitud, los recursos, las redes de apoyo…
Por todo esto es muy difícil aconsejar como gestionar el estrés, proporcionar una técnica concreta. Os contaré lo mismo que les digo a mis pacientes.

Primero debemos de ser conscientes de la situación que estamos viviendo, de que es lo que nos afecta, de como lo estamos enfocando, y buscar …buscar en nuestro interior como solucionarlo… buscar algo que nos ayude a controlar esa situación…evidentemente en muchos casos, si me explican que les sucede intento aconsejarles o darles herramientas para poder bajar el nivel de estrés…

Algunos les funciona hacer deporte, descargar adrenalina, otros el yoga, la meditación, otros necesitan hablar, otros hacer encaje de bolillos, pintar, la cocina… al final es encontrar algo que nos obligue a parar.
Parar, respirar y dedicarnos tiempo a nosotros mismos, a escuchar lo que necesita nuestro cuerpo.

Os contaré un secreto: Cuando yo enfermé llevaba un nivel de estrés tan alto, estrés a todos los niveles, en mi vida laboral y en mi vida personal, iba tan tan a tope que la máquina no pudo más …siempre he pensado que como yo no supe parar mi cuerpo paró por mi! Y como paró! No me quedó otra que estarme quietecita.

Así que pensar en ello, dedicaros tiempo, buscar vuestro espacio, frenar vuestra actividad y seguro que encontrareis la manera de controlar el estrés.

A pesar de que creo que la manera de como  gestionar el estrés la debe encontrar cada uno, en las siguientes entradas intentaré daros algunos recursos o herramientas que a mi me han funcionado. Pero eso será otro día que por hoy ya he escrito mucho.

Ahora os toca a vosotros comentarme!

Que la fuerza os acompañe!

Si miro hacia atrás este 2015 ha estado cargadito!!!
Mucho trabajo, mucho esfuerzo, muchas noches sin dormir, muchas emociones, mucha mucha ilusión… a tope!

No es fácil ser mamá, trabajar como enfermera en un puesto que necesita tanta implicación y además empresaria…no es fácil! pero yo no se hacer las cosas a medias, no se hacer las cosas sin implicarme 100%

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Es cierto que en ocasiones entro en conflicto conmigo misma, dudo si estoy haciendo las cosas bien, si tanto esfuerzo vale la pena, me olvido de mí, de cuidarme un poco, de despejar la mente, de disfrutar más y no trabajar tanto, me agobio y me entran miedos y sentimientos de culpa por no tener en cuenta que yo también padezco una enfermedad crónica y no me cuido lo suficiente, culpa porque a veces no me ocupo lo suficiente de las personas que quiero, ay!! la dichosa “señora culpa” …. Soy muy exigente conmigo misma, lo se, pero que le voy hacer soy humana y mi madre me parió así.

Se que en los “post“ de año nuevo solo se suelen escribir cosas positivas y bonitas, se hace balance de todas las cosas buenas que han sucedido durante el año, se crean listas de nuevos propósitos para el año que empieza… Yo quiero empezar el año siendo YO.

Con mis fortalezas pero también con mis debilidades.

Y no hago una lista de nuevos propósitos porque la terminaría muy rápido. Mi único propósito para este año es CREER MÁS EN MI

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Se que me voy a equivocar muchas veces, se que no todo lo que haga estará bien hecho, se que no puedo gustar a todo el mundo y se que a veces me enfadaré conmigo misma; pero también se que todo lo que hago lo hago con ganas, con ilusión y lo hago como mejor creo que puedo hacerlo en ese momento. Así que este año quiero creer en mí.

Espero que sea un gran año!

Y ahora os dejo que me voy a la cabalgata de los reyes, salimos en una carroza con mis peques, vestidos de Star Wars. Así que….

QUE LA FUERZA OS ACOMPAÑE

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Feliz 2016!

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