Inevitable, una vez al año me toca reponer hierro.
Inevitable, una vez al año me toca reponer hierro.
Cuando me operaron, me extirparon la parte final del íleon, concretamente me quitaron 20 centímetros del último tramo de intestino delgado, justo donde se absorbe el hierro de los alimentos que ingerimos. Aunque intento hacer una dieta rica en hierro, sobre todo cuando tengo la regla, la cantidad de hierro que absorbe mi intestino es tan pequeñita que de vez en cuando me toca un chute.
El hierro oral no lo tolero, quizás porque he tomado ¡tanto! Así que bajo a hospital de día, me siento en mi butaquita y me enchufan una botellita marrón de hierro endovenoso. Como si Popeye se tomara su lata de espinacas.







