Dieta blanda. ¿Y ahora qué como?

Publicado el 21 febrero, 2018

¡Que levante la mano quien no esté cansad@ de comer arroz blanco incoloro y sin sabor cuando se encuentra mal de la barriga! ¡El colmo del “asqueo”

 

Además de encontrarte mal, la cabeza te da vueltas del mareo, las náuseas se apoderan de ti, las diarreas no te dejan salir del baño, el malestar general y la flojera son tus compañeros inseparables, la cara de Morticia Adams te mira desde el espejo con cara de pocos amigos… Llega la hora de la comida y pretenden que seas capaz de ingerir una dieta insípida y poco atractiva a la vista. Nuestra querida DIETA BLANDA.

Es cierto que cuando nos duele la barriga no se puede comer cualquier cosa, y en muchos casos incluso se aconseja hacer reposo intestinal, pero para las personas que suelen tener problemas digestivos la dieta se puede volver una pesadilla, monótona y aburrida. En vez de proporcionarnos energía para recuperarnos pronto, parece más una tortura psicológica.

Escucha tu cuerpo

Ante cualquier situación, siempre debemos escuchar a nuestro cuerpo. Nosotros somos quien mejor sabemos lo que nos sienta bien o mal, eso no quita que a veces es necesario seguir algunas recomendaciones que pueden ayudarnos a hacer mejor las cosas.

La dieta blanda se recomienda en situaciones donde el sistema digestivo debe recuperarse tras un proceso de malestar. Una gastroenteritis, vómitos, un brote de Crohn o Colitis Ulcerosa, dolor de estómago o estómago delicado, una intoxicación alimenticia…

Si nos encontramos mal, lo más adecuado es hacer dieta absoluta, es decir no ingerir nada sólido pero siempre estar bien hidratados.

Tras 24-48 h tomando solo líquidos, nuestro cuerpo nos marcará el ritmo para ir introduciendo otros alimentos. Está claro que no podremos montar una fiesta, pero no es necesario que nos limitemos solo al arroz blanco y al jamón cocido.

 

Dieta ligera pero completa

Hay alimentos que también suelen sentar bien y que se recomiendan cuando tu sistema digestivo no está al cien por cien.

La patata, la zanahoria y el calabacín son las hortalizas que más se toleran. En puré, cocidas o al vapor es como mejor pueden sentarte. Entre las frutas, las elegidas son la manzana (mucho mejor si es cocida) y el plátano (siempre maduro). Las últimas en volver a incorporar a la dieta siempre deben ser las frutas cítricas, que son las más irritantes.

Necesitamos proteínas, y las más ligeras nos las proporcionan el pollo o el pavo. Los huevos puede ser una opción, pero cocinados en tortilla o pasados por agua. El conejo es una carne poco comprendida, pero también de fácil digestión. Si te gusta más el pescado, empieza por los blancos. Y todo cocinado, hervido, al vapor, papillote, y plancha.

El aceite  de oliva se puede usar con toda tranquilidad en las dietas blandas.

Las sopas suelen sentar bien y aportan líquidos para estar bien hidratados. Una sopa de pollo o de pescado, con alguna hortaliza ligera son una buena opción hasta estar recuperados.

Si empezamos a encontrarnos mejor y queremos probar con otras verduras, siempre que estén bien cocinadas, hervidas o al vapor. Comer hortalizas o vegetales crudos como las ensaladas, pueden irritarte el sistema digestivo si aun no estás recuperado. Las verduras de hoja verde y las flatulentas, como la col o la coliflor, son las últimas que deberemos incorporar de nuevo a nuestra dieta. Poco a poco, iremos recuperando todos los alimentos.

Las legumbres son muy flatulentas. Si nos encontramos muy mal, es mejor esperar unos días, pero si eres un o una valiente y te atreves con ellas, evita todo lo que puedas las judías y los garbanzos. Las lentejas serían la mejor opción, y si las primeras que comemos pueden ser en puré mejor que mejor.

Los lácteos no están prohibidos. Es cierto que la leche entera y los quesos curados se recomiendan no tomarlos en procesos digestivos, pero los yogures sí puedes tomarlos, serán tu aporte de calcio a la dieta. Hay estudios que demuestran que el ácido láctico fortalece el sistema inmune. Incluso se recomienda en procesos de gastroenteritis.

 

Alimentos restringidos

Cuidado con  el exceso de fibra, los cereales, el pan y otros alimentos integrales. Pueden irritarnos más el tracto digestivo.

Los picantes y el exceso de especias no son buenos aliados en  esta situación . Tampoco las grasas, que harán que segreguemos más sales biliares y se dificulte nuestra recuperación.

Olvídate de los alimentos enlatados, las salsas, las frituras, los snacks, la bollería y los chocolates y los alimentos muy azucarados. De hecho, el azúcar habría que tomarlo siempre con mucha moderación, incluso cuando se tiene el sistema digestivo a tope.

Qué comemos es importante, pero cómo lo comemos también

Si masticamos bien y comemos despacio para facilitar al máximo la digestión, evitaremos tragar aire y de paso los molestos gases.

Descansar tras las comidas, nos ayudará a digerir correctamente y a recuperar nuestra energía.

Siempre es mejor comer menos cantidad de golpe y hacer al menos cinco comidas diarias.

Y tener muy en cuenta la presentación del plato. Comemos por la vista también. Siempre apetece mucho más un plato bien presentado, con color y que parezca apetitoso que una masa blanquecina puesta de cualquier manera.

Ánimo chic@s. Qué malo es cuando se está malo, pero al menos vamos a darle color y sabor.

 

 

 

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